Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Y mientras en Chamartín conviven a diario con problemas de gestión de vestuario —acentuados tras los enganchones entre Rüdiger y Carreras y también entre Valverde y Tchouaméni— y crece cada vez más la corriente del ‘Mbappé Out’, Luis Enrique dio en Múnich una lección de liderazgo y manejo de grupo.
Lucho toma sus decisiones sin mirar nombres ni jerarquías. Y, en el minuto 65, con el 0-1 en el marcador, dos goles de ventaja en la eliminatoria, pero aún tiempo para que un rival como el Bayern pudiese darle la vuelta a la tortilla, optó por sustituir a Ousmane Dembélé. Sí, al Balón de Oro. También goleador en Múnich.
El gijonés tenía que mover al equipo y lo fácil hubiese sido mantener al '10' en el campo por galones, por nombre y por estatus. Pero entendió que el partido pedía otra cosa y que Desiré Doué estaba mucho más enchufado y aportando más en ambas fases del juego.
De hecho, la decisión no solo respondió a una cuestión táctica. Se aproximó a su mano derecha, Rafel Pol, y ordenó el cambio. Estaba, además, ligeramente enfadado con el 'mosquito', que llevaba unos minutos desconectado del juego, especialmente en labores defensivas.
"Si no corres, te deja en el banquilo".
Ahí demostró que en su PSG no existen privilegios ni vacas sagradas. Lo más llamativo llegó después. Dembélé, lejos de mostrar gestos de desaprobación o alimentar un drama innecesario, aceptó el cambio con naturalidad y se dedicó a arengar a sus compañeros desde fuera. Lo dijo el propio jugador a 'CBS Sports Golazo': "Si no corres, te deja en el banquilo".
Abandonó el césped, saludó a su técnico y se fue tranquilo a sentarse al banquillo. Una imagen de compromiso colectivo que contrasta radicalmente con lo que se vive en el Real Madrid.
Porque cuesta imaginar a futbolistas como Vinicius o Mbappé encajando una sustitución así sin gestos de frustración o sin convertir el foco en ellos mismos. Ahí está la gran diferencia: en París manda la idea colectiva de Luis Enrique; en Madrid, demasiadas veces, pesan más los egos y el estatus de las estrellas.
Tras el encuentro, 'Dembouz' rescató las famosas declaraciones de su excompañero y amigo Gavi para responder a todos aquellos que le critican: "Mucha gente se cree que no sé jugar al fútbol… No tienen ni p*ta idea".
"Mi mejor decisión del año fue no poner a Dembélé contra el Arsenal"
¿Se acuerdan de cuando Luis Enrique castigó a Dembélé por indisciplina en septiembre de 2024? "Hay un problema entre el jugador y sus obligaciones con el equipo", manifestó el asturiano. "Mi mejor decisión del año fue no poner a Dembélé contra el Arsenal", garantizó meses después, en febrero de 2025 para ser exactos.
Desde aquel episodio, el '10' ha atravesado una clara transformación en su actitud y compromiso, consolidándose como una pieza clave en el proyecto de Luis Enrique. Su Balón de Oro se entiende como la culminación de ese cambio: de jugador intermitente a líder constante, capaz de decidir partidos y sostener al equipo en los momentos decisivos.